Cato Riesco: “Mi IRONMAN más largo y sufrido pero el más gozado”


Race Report – IRONMAN Japón 2025

Empecé planeando un viaje familiar a Japón hace un poco más de un año. Viví en Japón cerca de 4 años, muchos años atrás y volver con mi familia era algo que teníamos que hacer. Soy triatleta hace más o menos 20 años, tengo cinco 140.6, un Patagonman y más de 30 70.3.

En los últimos años producto de diversas razones estuve medio retirado de las competencias, pero volví hace un par de años y he corrido varios 70.3 entre otros Valdivia, Pucón (mi noveno este año) y Lima. 

El plan era viajar a Japón en septiembre 2025 y sólo por coincidencia (aunque muchos no me creen jaja) revisando el calendario de IM vi que se realizaría la segunda versión del IM 140.6 de Japón en Hokkaido, en un principio pensé que no estaba preparado para un full todavía, pero por otro, sentía que todo tenía sentido, lograr hacer esta exigente carrera en el marco de nuestro regreso familiar a Japón así que sin más preámbulo me anoté y empecé a entrenar duro a mediados de mayo. 

Sabía que el entrenamiento no sería fácil porque entrenaría en invierno, pero también tenía la confianza que mucho de las rutinas largas lograría a pura cabeza hacerlas indoor.

No fue fácil porque tuve dos desgarros en los gemelos (distintas piernas), uno en marzo y el último en agosto. Sin embargo, logré llegar a punto a este IM gracias a mis coach y kinesióloga. 

Como comenté, tengo varios full y medios en el cuerpo con todos los tiempos y marcas personales logradas con los años, por lo que había pensado y definido que esta carrera no lo haría con un objetivo de tiempo total sino de sentirme bien y disfrutarla a concho. Sabia sí que en la natación y ciclismo iba muy bien, y en el trote, aceptable, por lo de mis desgarros. De todas formas, tenía fijado para la natación estar en torno a la 1 hora 15 y las 5 horas 30 en el ciclismo.

La carrera se realiza en la isla más al norte de Japón, Hokkaido en la ciudad de Hakodate que está en un paralelo cercano a Nueva York o Chicago para que se entienda un poco de su clima.

Para los tamaños de las ciudades japonesas, Hakodate es un “puertecito” pero para nuestra realidad se podría comparar con el tamaño de Concepción. En septiembre es de agradables temperaturas que van desde los 16 a 25 grados C. 

Llegamos a Tokio el domingo anterior a la carrera para estar unos días y recorrer nuestros antiguos barrios. Tuve que tener en consideración que no podría ni nadar ni pedalear sino hasta el jueves, porque hacerlo en Tokio no era fácil. De todas formas, el plan era sólo esos días para sacarse el viaje de encima, lo que se hizo más pesado considerando que de todas formas tendría que meterle kilómetros a los muchos que se caminan a diario, dado que la mejor forma en Tokio es a través de su impecable red de trenes y metros, el jetlag etc.

Para llegar a Hakodate se puede por avión o por tren (el famoso tren bala o SHINKANSEN). En avión en algo más de una hora, en el tren bala algo más de 4 horas. Yo decidí hacerlo en el SHINKANSEN porque quería hacerlo como paseo y por otra parte tenía ciertas reticencias respecto a la flexibilidad de las líneas aéreas japonesas respecto al transporte de maletas con bicicleta.

Entrega de kits y Expo

Miércoles 10 de septiembre llegamos en la tarde a Hakodate. El jueves 11 fui a buscar el kit a la Expo. 

Hakodate conserva mucho su carácter pesquero. Además, es zona de ONSEN que son baños termales japoneses. En Hakodate a diferencia con Tokio, casi nadie habla inglés por lo que una buena aplicación de traducción es recomendable, mucha paciencia y ciertas habilidades actorales para hacerte entender, tuve que hacer uso al disco duro de los recuerdos y lenguajes aprendidos y salvar con mi precario japonés. 

De todas formas, el pueblo japonés es siempre -y recalco siempre- muy amable y sea lo simple o complejo lo que estés buscando o solicitando, siempre se toman el tiempo para entender. Es una cultura increíble, muy avanzada respecto a la occidental en muchos aspectos sobre todo cívicos.

En la Expo al llegar a retirar mi kit no tuve ningún problema, luego la charla técnica en inglés, que son obligatorias. Había una el jueves y otra el viernes. Hay que ir porque la carrera tiene varias complejidades.

En la charla técnica explicaron todo. Empezando por la etapa de natación y que se definiría el mismo día de la carrera el uso del traje de neopreno.

Además, explicaron la operativa entre la T1 y la T2 que tiene una distancia entre ellas de cerca de 30kms. Para el traslado de una transición a otra, la organización proveyó buses o shuttle bus tanto para los días previos a la carrera como el mismo día. Hay que tener en cuenta que en Japón se conduce “al revés” y que por lo tanto el adelantamiento por el lado izquierdo en el ciclismo está estrictamente prohibido.

Ya con el kit en mano y charla técnica lista llegamos al día sábado a la práctica oficial de natación, la cual fue cancelada porque ese día hubo en tremendo temporal y el mar y oleaje estaban muy fuertes.

Todo eso agregó un poco de inquietud a la ya presente. Ansiedad porque existía la posibilidad que si el temporal continuaba hubiera un plan B que pasaba o por un cambio en el circuito del nado u otro.

Nada de eso fue necesario porque el día domingo 14 de septiembre amaneció brillante.

Salí del hotel a las 4 am para tomar el shuttle bus y llegar a la partida 4:30 que era la hora en que la abrían. Aproveché de revisar los últimos detalles de las bolsas de las necesidades especiales y hacer mis trabajos de calentamiento y evitar cualquier problema con el gemelo recién recuperado. 

El ambiente es bien especial porque además de haber obviamente muchos japoneses, también hay muchos atletas de países asiáticos como la India u otros. De los extranjeros, muchos ingleses, franceses, italianos, estadounidenses, etc. 

Fui el único triatleta chileno y lo más cerca que encontré a nuestro país fue algunos atletas brasileños que estaban más colgados que yo, porque al menos yo tenía la ventaja de entender algo de japonés.

En Hokkaido amanece muy temprano, a las 5 am ya había luz y muy cerca de la partida anunciaron que la natación se haría con traje. A mí la verdad es que me da lo mismo, tengo una natación decente tanto con o sin traje.

El circuito de natación son dos giros de 1.900 metros en sentido del reloj con una pequeña transición de 50 metros en la orilla.

6:30 am y se da la partida en punto, la entrada no fue muy fácil porque había olas no muy grandes pero suficiente para molestar la entrada, además el fondo es bajo al menos unos 40-50 metros en la entrada, por lo que el ingreso estilo delfín era la más cómoda. Elegí lentes totalmente transparentes para ese día porque el agua es algo sedimentada. Le acerté porque tuve una excelente visibilidad todo el nado

Noté que las boyas rojas grandes que originalmente era las que marcaban la primera y segunda vuelta antes de volver a la orilla había sido retiradas y que en su remplazo pusieron amarillas por todo el circuito cada 100 metros, eso me desorientó un poco y perdí unos minutos tratando de encontrar bien el trazado en el primer giro de 1.900 metros, pero ya en el segundo nadé muy orientado y hasta tranquilo. No quería sobre exigirme. Salí en 1 hora 23 minutos, no me convenció, pero tampoco me desanimó.

Hice una transición relativamente rápida. El circuito de ciclismo son tres giros de 60 kms entre Hakodate y Kikonai que es donde está la meta.

Partí la etapa de ciclismo bastante bien, completando el primer giro de 63 km en 2 horas. El circuito es súper ventoso y técnico, con harta subida y bajada. Para los que les gusta correr con disco en esta carrera está prohibido. Iba entender recorriéndolo él por qué. 

Ya en el segundo giro el viento hizo muy dura lograr la velocidad que buscaba sin embargo la potencia era cada vez más exigente, es decir le estaba metiendo más watts y sin embargo no lograba la velocidad esperada, el viento era fuerte y te pegaba de frente y de costado, varias veces y sobre todo al pasar por puentes gigantes y en altura se hacía un desafío importante controlar la bici. 

En partes del circuito el pavimento era bien rugoso lo que hacía la pega más difícil, vi unos cuantos atletas con pinchazos y otros que perdieron el control de la bici. En definitiva, el ciclismo súper técnico y duro. 

Terminé los 180kms en 6 horas y 16 minutos, muy lejos de la meta, pero cuando vi el potenciómetro sabía que lo había dado todo y quizás demasiado.

Para que contar lo lindo del circuito, pasas por bosques y pueblitos japoneses maravillosos, por largos túneles y puentes en alturas y largos que son difíciles de imaginar.

La T2 está en Kikonai como a 27 KM de Hakodate y es un sector costero bellísimo en donde se corre por campos de arroz y por parcelas japonesas. Ahí pude ver a mi señora e hijos, mi barra incondicional que me ha apoyado desde el comienzo muchos años atrás en el Tri.

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Tuve una T2 más larga que la T1 y sentí de inmediato en mis piernas el rigor del ciclismo. Me mentalicé en lo que venía y darme cuenta de que no estaba ahí para ser un héroe, sino que disfrutar mi momento, con mi familia en el país que me había acogido por tanto y hace tantos años, con la solemnidad y amistad del pueblo japonés, corriendo con atletas de todas las nacionalidades imaginables.

Es difícil describir los colores y el ambiente que se vive, todo el pueblo de Kikonai sale a animarte. Corres entre campos de arroz y parcelas. 

En la etapa del trote son tres vueltas de 14 kms, el primer giro fue duro porque el calor y el sol era intenso. La organización impecable con puestos de hidratación cada 3 kms, no les explico la buena onda en cada puesto, en donde había de todo: Agua, isotónicos, frutas, esponjas, baños en cada estación y una tremenda buena vibra de parte de los voluntarios de apoyo al IRONMAN. A diferencia de carreras anteriores, es increíble como cada vez que vas a sacar agua o isotónico te reverencian y dan las gracias por recibir lo que te dan, lo que se replica por parte del atleta sin condiciones con un “domo arigato” o simplemente una pequeña reverencia con la cabeza (cuando ya no puedes ya ni pronunciar palabra).

De eso se trata este IRONMAN, de entender, vivir y disfrutar una carrera hecha con la disciplina japonesa, pero con todo lo hermoso de esta cultura y pueblo que va en la forma en que hacen y te entregan su cariño. 

Finalmente llegué a la meta en 13 horas y 37 minutos. 48º en la categoría, sin duda mi IRONMAN más largo en mi carrera como triatleta, pero lejos la más gozada y disfrutada. Ni les explico la llegada a meta, la más emocionante que he tenido en todos estos años, son 100 metros en donde te reciben cientos de japoneses y te aplauden como si fueras el único corredor en haber llegado, son miles los “flashes” de cámaras que sientes como si fueres en ese momento el centro del universo.

Sin duda mi IRONMAN más largo, sufrido pero el más gozado, disfrutado y feliz de haber aprendido más de esta maravillosa cultura y pueblo.

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Finalmente agradecer a Michel Uteau, Brain Team, Martín Ulloa, Tamara Galassi mi PT, Vivi Sáez de Vatios, mi kinesióloga. Sin ellos nada de esto habría sido posible. 

¡Domo arigato gozaimasu a todo ellos!

¡A Trichile y triatlón chileno les deseo un “itterasshai, ganbatte ne”!

 

Cato Riesco

Fecha de la carrera: Domingo 14 de septiembre de 2025

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