El FTP: ¿La respuesta a todas las preguntas?


Las personas que ya llevan un tiempo en el entrenamiento de la bicicleta, especialmente el relacionado con la potencia, se han topado con un término que define muchas veces el nivel como ciclista y que pareciera ser el valor a mejorar si queremos ser mejores arriba de la bicicleta. Es realmente cierto… Vamos por partes.

El FTP es la sigla en inglés del Functional Threshold Power o su traducción Umbral de Potencia Funcional. Se mide en watts usando potenciómetros o estimando su valor en base a la velocidad, el peso y el desnivel mediante ecuaciones. Se utiliza también con algunas modificaciones con velocidad o incluso con frecuencia cardíaca para asimilar el mismo punto de carga física, pero eso es otra historia. Es una medida de “campo”, es decir que se puede obtener fuera de un laboratorio mediante equipo relativamente accesible y portátil, en condiciones ambientales no controladas y debiera reflejar lo que sucede realmente en el deporte.

Es un parámetro muy usado en el deporte de resistencia por su relación con los ritmos de esfuerzo físico que se pueden mantener sin caer en fatiga, entonces en las competencias de larga duración nos aseguramos de estar bajo este valor y podemos mantener el ritmo durante la actividad. Esto siempre y cuando no fallen los músculos (destrucción muscular por ejercicio) o se nos acabe el combustible (depleción del glucógeno muscular). Si quisiéramos asimilarlo al motor de un auto, serían las revoluciones seguras que puede mantener sin sobrecalentarse.

Las limitaciones del FTP son algunas que hay que considerar. El FTP es muy variable de persona a persona y también varia durante el año en función del entrenamiento realizado. No se puede estimar, hay que evaluarlo de manera directa en ejercicio con una o más pruebas que nos lleven a la fatiga. Esto porque la ubicación de este umbral depende de la capacidad muscular, el nivel de capacidad de producir energía, la tolerancia al dolor entre otras.

La otra limitación importante es que varia su efecto según el peso de la persona y su coeficiente aerodinámico. Si analizamos el valor debemos tener en cuenta el peso de la persona para poder comparar el rendimiento, ya que sobre todo cuando el terreno tiene desnivel la gravedad empieza a jugar en contra, por lo cual hay que considerar los watts/Kg de peso como medida de comparación objetiva entre ciclistas a la hora de enfrentar una subida o cuesta. Para los que les interesa la velocidad, hay que tener en cuenta no sólo cuantos watts producimos al momento de andar, sino que cuantos perdemos por la resistencia al aire que atravesamos. Esa es la mayor fuerza que enfrenta el ciclista en su avance por lo que mover menos watts, pero con menor resistencia aerodinámica (menos superficie contra el viento) nos hará mas eficientes al aprovechar nuestra energía.

Ciclista A y Ciclista B con mismo FTP (potencia en 20 min 100%), distintas capacidades sobre y bajo este valor.

Con esto resolvemos gran parte de nuestro rendimiento en ciclismo, pero si queremos mejorar aún más necesitamos agregar otros parámetros a nuestro repertorio ciclista. La potencia aeróbica máxima (PAM) es un parámetro un poco olvidado, pero muy importante para dosificar los entrenamientos de alta intensidad (HIIT). Los famosos HIIT que logran mejoras es la capacidad de producir energía por parte de los ciclistas, tienen límites definidos y no son realizados a “máxima” intensidad como algunos proponen. La zona efectiva de entrenamiento de HIIT se encuentra entre los parámetros de FTP y PAM, variando en su duración de intervalo de trabajo cuanto más cerca estemos de uno u otro. Los intervalos de trabajo serán más extensos cercano al FTP y serán más cortos si nos acercamos a la PAM. Esto nos asegura entregar el estímulo adecuado a la persona para optimizar la mejora y que pueda realizar el entrenamiento de manera completa. Existen incluso pruebas específicas para determinar la duración de estos intervalos tomando en cuenta los valores de potencia y la tolerancia que se tiene. 

Para determinar esta PAM es necesario una prueba incremental en potencia, o sea vamos aumentando la potencia en escalones iguales de tiempo y altura, por ejemplo 20 watts cada minuto. Hasta que ya no se pueda mantener la potencia indicada para el nivel, el último escalón completo alcanzado es nuestra PAM y podemos utilizar su valor como “techo” de nuestros HIIT.

Existen otros valores más alto que determinan también el rendimiento en ciclismo ya cada vez más cerca de la capacidad del músculo de producir fuerza y más alejados de la capacidad metabólica de producir energía. Entonces, tenemos más pruebas específicas para eso y otras respuestas para otras preguntas.

Edgardo Opazo Díaz

Papá de dos niñas, triatleta veterano, entrenador de deportistas de resistencia con ganas de siempre mejorar y profesor/alumno en ciencias del ejercicio en España y Chile.

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