El tamaño no importa


A propósito de que el próximo mundial 70.3 en Niza, a realizarse la primera semana de septiembre, tiene mucha subida (altimetría de 1.300 metros) es que ha resurgido la eterna discusión respecto de la mejor combinación de plato y piñones para una carrera de este tipo. Antes de entrar en detalles permítanme contarles que un amigo mío, ex triatleta, le tenía fobia al plato chico. Aunque no lo reconocía, mi impresión es que consideraba deshonroso usarlo. Su lógica era que un buen ciclista sólo usa desarrollos grandes. Digamos de paso que era un excelente ciclista y tenía mucha fuerza. Tanto era su trauma que subía a Farellones con plato grande, y por supuesto arriba nos hacía notar lo que había hecho. Le explicamos infinitas veces lo equivocado que estaba y todo lo que perdía por no saber usar la combinación correcta de plato-piñón.

Se llama desarrollo a la combinación de platos y piñones. Los desarrollos más altos se alcanzan con el plato grande y los piñones más pequeños. Los desarrollos más chicos se logran con el plato chico y los piñones más grandes. En las siguientes tablas se muestran todas las combinaciones alternativas para un grupo de platos de 53 y 39 dientes y un cassette de 11 velocidades estándar con piñones 11, 12, 13, 14, 15, 17, 19, 21, 23, 25 y 28, y otro con plato de 55-42 y piñón de 11-32 y otra tabla con plato 1x de 46 con piñón del 11-32, que se está usando mucho en bicicletas para gravilla e incluso en ruta.

Los números al interior del cuadro son el número de veces que gira la rueda por cada pedaleada. En el caso de una combinación 53-11 la rueda gira 4,82 veces por cada pedaleada. Sabiendo que una rueda 700-23 avanza 2,1 metros en cada giro, entonces sabemos que con esa combinación avanzamos 10,1 metros por cada pedaleada (4,82*2,1). En el otro extremo, con una combinación de 39-28 la rueda gira sólo 1,39 veces por pedaleada y avanzamos apenas 2,9 metros.

La elección correcta de la relación plato-piñón, dependerá de las características del ciclista, del terreno y del esfuerzo asociado. Como regla general se dice que lo mejor es mantener siempre una cadencia constante y, en consecuencia, elegir la combinación plato-piñón que nos permita mantener cómodamente esa cadencia. En el artículo “La cadencia del triatleta” se sugiere mantener una cadencia en torno a las 90 pedaleadas por minuto y en el caso de ascensos bajar a 80 pedaleadas por minuto.

Pero hay otras consideraciones al momento de elegir la relación plato-piñón. Una es la de evitar que la cadena quede demasiado cruzada, por el riesgo que tiene de cortarse o de romper el desviador trasero. Esta situación se da cuando usamos el plato 53 con los piñones 23, 25 y 28 y cuando usamos el plato 39 con los piñones 11, 12 y 13. Los hemos marcado en rojo en el cuadro. No deben usarse, pero tranquilos ya que no perdemos nada. Fíjense que las combinaciones en rojo son perfectamente reemplazables por otras combinaciones menos traumáticas para la cadena. La 53-28 con la que logramos 1,89 giros de rueda por cada pedaleada es casi equivalente a la 39-21 donde se alcanzan 1,86 giros. Revisen los otros casos en rojos y encontrarán su equivalente. Lo mismo ocurre con la segunda tabla con plato 55-42.

Los marcados en naranjo prácticamente se repiten en los dos platos y por lo tanto son alternativos. En mi caso siempre prefiero quedarme en el plato grande y sólo bajo a plato chico cuando llego a los últimos 3 piñones.

Renunciar al uso del plato chico, como mi amigo, es evidentemente un error, ya que implica renunciar a una gama de desarrollos insustituibles y que solo parcialmente se pueden compensar con un indeseable cruce de cadena o con una no recomendada bajísima frecuencia de pedaleo. De hecho, mi amigo subía muy “trancado” con una frecuencia en torno a 50. Nunca lo vi cortar cadena, pero de seguro le duraban poco.

En el caso del plato 1x los desarrollos van de 4,18 a 1,44 con lo cual se pierde algo en los extremos. Para ser sincero muy pocas veces en mi vida he pedaleado mucho rato (salvo en bajada y con viento a favor) en un 52-11 y tampoco se usa mucho el 39-28 de manera que el 1x es una buena alternativa para evitar las salidas de cadena.

Hagan sus propios cálculos, ya que muchos tienen platos 50-36 ó 52-39 y piñones de todos los números.

Hay quienes sostienen que además de ser un tema matemático, como lo he descrito hasta ahora, también hay consideraciones de sensibilidad y sensaciones al momento de elegir el tamaño de los platos. Los que defienden esta teoría argumentan que no es lo mismo un plato chico de 36, 39 ó 42. Dicen que se siente distinto. Puede que algo de razón tengan, pero evidentemente el problema es 90% o más matemático. Lo que importa no es el tamaño, sino la relación de plato y piñón.

Elige la combinación de piñones que te otorgue una secuencia fluida de cambios. Si tienes dudas es bueno que te asesores con algún experto.

por Ricardo Cumplido (Lunes 5 de agosto de 2019)

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