Diego Santa María: “¿Por qué correr el IM 70.3 Cozumel?”


Cozumel, traducido del idioma Maya, “Tierra de Golondrinas”, es una isla ínfima en el Caribe mexicano al frente de Playa del Carmen y cercana al Golfo de México; de 100.000 habitantes, que según el censo de 2011, viven en casi su totalidad del turismo, gracias a sus transparentes aguas de color turquesa, sus casi 22 kilómetros de arrecifes (siendo los segundos más grandes del mundo) y la llegada a diario de cruceros a sus puertos, convirtiendo a esta isla en un destino imperdible al momento de elegir un lugar para vacacionar.

En lo personal después de un año sin realizar triatlón producto de mis labores profesionales y luego de haber cumplido mi objetivo en el trabajo, tomé la decisión de volver a entrenar y cumplir el desafío pendiente de participar en un IM 70.3 en el extranjero. Como triatleta amateur sólo he tenido la gran experiencia de correr en tres oportunidades el 70.3 de “Pucón”, un triatlón de la distancia Olímpica en Argentina y uno que otro triatlón más pequeño, así que era la hora y el momento preciso para cumplir el sueño de la media distancia fuera del territorio nacional. Junto con esto llego el difícil momento de la elección del lugar.

Lo más importante fue el apoyo de mi novia en ese entonces, hoy mi señora, Lore, que en todo momento me manifestó su incondicional apoyo, teniendo el factor anterior a mi favor, me dediqué a analizar los diferentes escenarios donde podría ir a cumplir la tarea auto impuesta, quedando seleccionados el IM 70.3 Lanzarote y el IM 70.3 Cozumel.

¿Por qué la elección del IM 70.3 Cozumel?

Muy simple, cercanía con Chile, para luego quedarse de vacaciones una semana con la familia y amigos, para disfrutar de sus paradisíacas playas y arrecifes. Seguido a esto me inscribí en el 70.3, compramos los pasajes y reservamos un hotel a orillas del mar del Caribe.

El gran desafío era sobreponerse a la gran de humedad y a los altos grados Celsius que habrían al momento de la carrera.

Sólo quedaban 6 meses y comenzaba el metódico entrenamiento.

Fase preparación

Lo primero fue desarrollar un plan de entrenamiento que me permitiera enfrentar este “half ironman” y las carreras definidas para la presente temporada. A la ya mencionada se sumarían el IM 5150 en Buenos Aires, el Triatlón de Piedra Roja y nuestra reina de las batallas como lo llaman algunos, el Herbalife IM 70.3 Pucón.

Así empezaron los entrenamientos de mucho volumen, tanto en la natación, trote y jornadas de rodillo, dejando una vez a la semana entrenamientos mas exigentes de pedaleo en Piedra Roja, Chicureo. Todo este entrenamiento lo realicé con mis compañeros de Team “TriPulso”, un “Team” nuevo creado por amigos, con el que buscamos fomentar esta disciplina, con énfasis a deportistas que se están iniciando en este apasionante estilo de vida (@tripulsochileoficial).

Con el pasar de los días y semanas, cada vez nos poníamos más fuerte en el entrenamiento, se empezaban a realizar entrenamientos combinados y los resultados eran evidentemente favorables. Debo destacar y agradecer el tremendo apoyo desinteresado del gran triatleta Claudio Nieto, que en todo momento me aconsejo y me transmitió su experiencia hasta el último detalle para enfrentar este importante desafío.

Hasta que llegó lo menos pensado, en la etapa final de la preparación para la carrera en la isla de Cozumel, sufrí una doble caída en la bicicleta en el circuito de Piedra Roja, lo cual me trajo una fractura en la sexta costilla izquierda, a sólo 5 semanas de la competencia. Por lo que quedaban dos caminos: el primero y más responsable, abandonar el sueño de Cozumel y recuperarse bien para la siguiente carrera, versus el segundo, de buscar un plan “B”, con un objetivo más modesto y realista. Y así fue que opté por el segundo camino, dos semanas de absoluto descanso, y luego entrenamientos muy controlados y específicos, había que aferrarse a lo ya entrenado en los meses anteriores y a la experiencia adquirida en las carreras previas.

Optar por un plan “B” fue algo positivo, ya que comprobé que mi costilla con un ketoprofeno antes de los entrenamientos con cargas fuertes, aguantaba 1,9 km de nado, los 90 km en la bici y por lo menos 17 km de trote, con este diagnóstico, empacamos la bicicleta y comenzamos el viaje hacia el caribe mexicano. Sin embargo, lo anterior no me aseguraba el cumplimiento de lo que me había propuesto.

El viaje

Con mi maleta de bicicleta y otra con mis elementos personales tomé un vuelo de LATAM rumbo a Miami, que para conocimiento me costó, sólo de ida, un adicional de 100 dólares americanos trasladar mi Argón 18 hasta la isla mexicana. Fue un viaje de noche que no sentí, para luego en Miami tomar un vuelo de American Airlines a Cozumel y en menos de dos horas estaba en la isla caribeña junto a mi bicicleta en perfecto estado.

San Miguel de Cozumel

Una vez en la Isla, quedé impresionado con el despliegue logístico que hay para este evento, es un Ironman 70.3 100% turístico. Llegué a mi hotel, el Fiesta Americana all inclusive y a un costado del trago de bienvenida, había un mecánico dejando mi bicicleta a punto para la carrera del día domingo. Puedo destacar que el ambiente es muy similar a nuestro querido Pucón, quizás un porcentaje mayor de efervescencia, el retiro de kit muy similar a lo visto en Chile, la marca IRONMAN y su “merchandising” al por mayor, generaban filas interminables por tener algún souvenir de la marca internacional. Comprar algún gel y tubos de CO2 (prohibidos por las aerolíneas) y a comer carbohidratos al hotel.

El día anterior a la carrera, la organización puso a disposición de los inscritos un entrenamiento de natación en el mismo circuito de nado del Parque Natural “Chankanaab” abierto para todos los atletas siempre y cuando portáramos el chip de competencia. Pude comprobar el 100% de transparencia de sus aguas, quedando maravillado por las diferentes especies marinas que habitan en esta zona.

Por la tarde, a la Transición 1 a dejar la bicicleta al ya mencionado parque y sólo quedaba esperar el momento de disfrutar la competencia.

IM 70.3 Cozumel

Por la tarde del sábado, quedaba sólo seguir hidratándose de manera abundante, más de lo habitual por las altas temperaturas, dormirse temprano y levantarse más temprano aún, desayuno servido en el hotel a las 5:00 am y a las 5:20 am ya estaba sentado en el bus proporcionado por la organización, que me llevaría a la T1.

Más de 15 mecánicos inflando los neumáticos y una lluvia tropical nos recibían para una carrera muy dura por la humedad y temperatura elevada. A las 7:00 am en punto se daba inicio en el muelle del delfinario del “Chankanaab” la partida de la etapa de natación del “age group”, en formato “rolling start”, minutos antes habían comenzado los “Elites”.

El nado, lo realicé con un “speed suit” de @xterra_chile, tuvo sus primeros mil metros contra la corriente, lo que hizo difícil el avance de los nadadores, pero como el circuito era de forma rectangular, el regreso de los 900 metros fue con corriente a favor.

Un agrado nadar en un mar transparente y medianamente tranquilo, con esto, la primera etapa estaba cumplida.

Ahora a la T1 y a enfrentar los 90 km de ciclismo por una ruta que bordeaba la isla, totalmente plana, mucho más accesible que las de entrenamiento en Santiago, y conforme a mi plan “B” mantuve el ritmo a 30 k/h sin arriesgar mucho, sobre todo en la cara sur donde a orilla de playa corre un viento bastante fuerte, que dificulta el rodaje y también para evitar el dolor en mi costilla. Cada 12 km aproximadamente, encontrábamos agua, bebidas isotónicas, plátano y gel.

Un lujo conocer la totalidad de la isla a través de la bicicleta. La etapa del ciclismo ya estaba “check”.

Llegamos a la T2 y mi amigo de hace 18 años me grita “vamos Diego!!!” era la energía justa que necesitaba para enfrentar la última etapa del “tri”, cómo ayuda ese aliento de un familiar o amigo, más aún si estas en un territorio desconocido.

Salí de la T2, que era un estacionamiento subterráneo de un mega supermercado y empalmé por una costanera, para enfrentar los 21,097 km de trote alrededor de las 11 de la mañana. Comenzaba en este momento “la fiesta”, a la que también estaban invitados el 77% de humedad y los 31ºC de temperatura, sólo quedaban en los dos giros de 10,5 km totalmente planos colocarle la garra, el corazón y la convicción de lograr los objetivos que uno se propone en la vida. Mucha hidratación, bastante gel y una lucha tremenda contra la mente, que a ratos se atenuaba con las intermitentes lluvias tropicales que caían por el circuito de la carrera.

Luego de más de dos horas apareció esa esperada y bella alfombra con el signo de “Ironman”, en la gradería de la izquierda mis amigos, en la mente mi Lore querida que me apoyaba desde lejos, junto a mi familia (que por motivos laborales llegó al día siguiente), quedaban 100 metros, 100 metros para lograr la gloria, 100 metros para disfrutar el trabajo de meses, ese momento de fracción de minutos que llega con esa gloria interna que tiene cada atleta al competir con uno mismo, a tal punto de someter nuestra mente y cuerpo al límite. Mano derecha arriba empuñada y aplausos, palabras en inglés y en español, caminata a descansar a la zona de recuperación, con la medalla de un 70.3 colgada en el pecho por un voluntario, uno de esos mismos que me estrechó una botella de agua en la ruta del ciclismo o en el trote cuando más lo necesitaba, el mismo que me dijo a 10 ó 5 km de la meta que si se puede. Por esto y por muchas cosas mas hay correr el IM 70.3 Cozumel.

DIEGO SANTA MARÍA BARRERA
Oficial de Ejército
Triatleta Amateur
Team: Tripulso @tripulsochileoficial
4 x IM 70.3
1 x Olímpico
4 x Maratón
@diegosm82
diegosantamaria4@gmail.com

Fecha de la carrera: Domingo 30 de septiembre de 2018

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