Edgardo Opazo: “Me queda carrete para rato"


Race Report Toughman Iquique 2019

Poder competir en triatlones en pleno invierno es realmente un lujo, y el norte de Chile nos permite preparar las carreras del circuito mundial o mantener la motivación durante los meses más fríos del año, en donde es difícil poder mantener el ritmo de entrenamiento. Así que partimos varios a competir a Iquique, cerca de 300 participantes, cifra alta para ser una carrera “fuera de temporada”. La ciudad con un clima muy estable y templado, cada vez más agitada y en crecimiento.

El ambiente se empezó a armar y ya el sábado se veían muchos ciclistas por la costanera, impecablemente equipada con ciclovía, pista para correr y vía peatonal, que nos esperaba para la carrera del domingo. La playa Cavancha con muy buenas condiciones para una natación tranquila y algo fría (¡nadando en agosto que esperábamos!). Ese día compartimos la playa con unos triatletas bolivianos y muchos clubes que se juntaban al costado del casino para hacer el reconocimiento y bajar un poco los nervios precompetitivos.

Ya en la cena de pastas, en pleno puerto de Iquique, nos quedaba claro que la competencia estaría muy entretenida. Muchas caras conocidas de triatletas de buen nivel animarían la competencia, muchos preparando el Mundial 70.3 de Niza, así que todos con mucho entrenamiento encima.

La mañana de la competencia nos recibió con la nubosidad propia de la zona y un parque cerrado lleno de ansiosos triatletas preparando sus bolsas de transición, siempre en un ambiente muy amable entre todos. El parque cerrado era a prueba de equivocaciones, recto desde la zona de bolsas a las bicicletas y la salida al final. Se agradece bastante la disposición al salir del agua con poco oxígeno para tomar decisiones complejas que tienden a complicar las transiciones y alargar los tiempos en esta zona.

Nos dirigimos a la playa para la primera etapa de la carrera. Tuvimos la oportunidad de calentar o enfriar bastante en el agua, la partida se retraso más de 15 minutos por requerimientos de seguridad que nunca están de más. En la concurrida partida, muchos viejos conocidos preparados para dar una gran carrera, ya con tantos años compitiendo (como 26!!) se hacen buenas amistades con los triatletas habituales que van a todas las carreras. Con ese conocimiento también es fácil poder buscar los pies que te pueden llevar adelante en la natación y mejorar la ubicación, no sólo respecto a la mejor línea para la primera boya, si no para el grupo de nadadores que tienen tu mismo nivel.

Finalmente se dio la partida, a fondo corriendo por la playa y entrando al agua aprovechando las pocas olas para entrar bastante antes de partir el nado. Al llegar a la primera boya mucho tráfico, por la partida en conjunto de los triatletas del half, el cuarto y el octavo. Sabíamos exactamente cual era la distancia de cada uno por el color distinto de la gorra y así saber contra quien estábamos compitiendo.

Ya entrando a la segunda vuelta se limpió el recorrido y quedamos un puñado de triatletas que entramos a la segunda vuelta en un grupo compacto con un par de escapados adelante. Por mi parte, se cumplía mi plan de carrera y estaba donde quería, buscando siempre mantenerme con alguien por delante para evitar el desgaste de levantar la cabeza para ubicar la boya. Eso tiene sus riesgos, ya que la situación de carrera siempre es dinámica y cuando hay buenos nadadores que pueden cambiar de ritmo, te puedes quedar sin posibilidades de reaccionar al confiar demasiado en el nadador del frente. Eso pasó, y perdí un par de rápidos pies que pasaron por mi lado en la parte más larga del giro del agua. Aún así, salimos varios juntos bien posicionados a la transición: Ian Vargas, Andrés Sauma, Seba de Peña entre otros.

Muy buena transición y salí al frente de este grupo a enfrentar los 6 giros de ciclismo con un circuito que tenía de todo. Un tramo muy llano y uno con un par de subidas que gastaban las piernas a medida que avanzaban los kilómetros. Había dos carreras de las cuales estar pendiente, la que buscaba pillar después de una mala natación con buenos ciclistas como Hugo Abarzua y Claudio Montejo; la otra, la que iba por los primeros lugares con Juan Carlos Torres y Gabriel Mardones que salieron con una ventaja de la natación.

Al ser muchos giros podía tener referencia de las distancias con el resto de los competidores. Las cosas se iban dando bien, tenía a mi rueda a Ian Vargas que me ayudó mucho en Arica a mantener el ritmo en la bicicleta e íbamos pillando a los punteros. Desde atrás se acercaban Hugo y Claudio, pero no lo suficiente. En el transcurso de la bicicleta tomé un ritmo muy bueno, tanto así que Ian nunca me adelantó. Luego supe que iba sólo aguantando el ritmo, en esa dinámica alcanzamos a Juanca en el 5° giro y tomé la punta para meter algo más de ritmo antes del trote.

Es importante entender cuáles son las fortalezas de tus rivales, Juanca e Ian son buenos corredores y entre más desgaste pudieran tener en el ciclismo aumentaban las posibilidades de hacer una etapa de carrera a mi favor. Cabeza abajo y buena cadencia para terminar el ciclismo a la cabeza de la carrera, una T2 importante, ya que la competencia, al parecer, se cerraba entre nosotros 3.

Salí a correr con un ritmo fuerte, ya para el primer kilómetro tenía conmigo a Juan Carlos. Ian se quedaba unos metros atrás, pero no soltaba el buen ritmo que llevábamos los tres y que ya sentía que dolería. Al llevar la punta de la carrera es una situación distinta, no importa el ritmo parejo o dar tu mejor esfuerzo, aquí lo que vale es ganar y para eso hay que llegar primero a la meta, aunque suene obvio.

Corríamos codo a codo, probando el ritmo. Yo ataqué primero antes de la única pendiente del circuito y creo que me escapé, llevaba un ritmo muy fuerte, así que regulé un poco pensando que estaba solo. Error, Juanca venía muy cerca y atacó de vuelta, más fuerte aún. Eso dolió, no pude aguantar. Miré mi reloj para ver mi pulso, hice una mirada interna y tomé la decisión de mantener mi ritmo, si trataba de aguantar no llegaba a meta.

Tengo que confesar que había pensado que podía ganar la carrera hasta antes de ese momento, el diálogo interno es muy relevante y comencé un trabajo para no bajar la guardia. Por un lado, Ian venía cerca y no daba tregua, por otro lado, había estado en esta situación antes. La carrera no se acaba hasta que se acaba, seguiría dando lo mejor y me la jugué que Juanca no aguantaba el ritmo que traía. Por ese instante era el pensamiento al cual me aferraba para mantener el ritmo.

Llegamos al tercer giro de cuatro y Juanca que me había abierto casi 300 metros empezaba a hacerse cada vez más grande, iba bajando el ritmo. Eso me llenó de energía para apretar un poco más los dientes y lograr alcanzarlo. Bajada del tercer giro y veo a Ian caminando reventado haciendo señas que iba mal. Me podía enfocar en recuperar el primer lugar, un kilometro antes de llegar al último giro alcanzo a Juanca y me frené, no quería arriesgar nada y corrí con él un par de kilómetros antes de decidir que el ritmo que llevábamos era peligroso para ser alcanzado por Claudio y Seba que venían muy fuerte en el trote.

Otro cambio de ritmo fuerte, sin mirar atrás hasta el giro del fondo. Dando todo lo que quedaba, era ahora o nunca para definir, doy la vuelta y no veo a nadie atrás. La estrategia funcionó y así que podía regular el ritmo para llegar a la meta a celebrar. En esos kilómetros pude pensar en lo perfecto del día, mi última carrera en Chile antes de partir a España a mi doctorado por 4 años y la prueba final para Niza aprobada con éxito. Contentísimo llegué a meta, pude abrazar a mi papá que me acompañó en esta ocasión y el responsable de lo que he hecho en el deporte que disfrutamos toda la familia.

Las carreras buenas son pocas y se aprende mucho más cuando se falla, pero el trabajo consistente en el tiempo hará llegar los resultados a su debido tiempo. Los triunfos son la consecuencia del entrenamiento de todos los días y eso luego de tantas carreras lo tengo claro. Se viene una venganza muy esperada en Niza, después de mi desgarro en la partida del mundial pasado en Sudáfrica.

Éxito a todos en sus entrenamientos, de eso se trata el triatlón, disfrutar el proceso y las carreras son las anécdotas del camino de la mejora continua para alcanzar el máximo potencial. Así lo veo yo.

Gracias a todos los que me saludaron por el triunfo en Iquique, en verdad no pensé ganar otra carrera en mi vida luego de retirarme del entrenamiento “profesional” hace 10 años. Espero que esto motive a varios, ya que por lo menos a mí, me queda carrete para rato.

Ed Opazo

Fecha de la carrera: Domingo 11 de agosto de 2019

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