Eduardo della Maggiora: “La mayor felicidad viene en el camino de perseguir nuestros sueños”


Race Report Ironman Hawaii 2017

Quise ser lo más detallado en este race report así que perdonen si es que me extendí un poco. Por lo mismo, quise escribir directamente sobre la carrera, porque si me ponía a escribir sobre la preparación en Boulder, podría escribir un libro! (que a lo mejor algún día hago jaja). Para los que quieran leer sólo las conclusiones los invito a saltar directamente a la parte “La Ejecución Final”. Para los demás, espero disfruten leyendo lo que fue un largo día en Hawaii!

La previa

Llegue a Hawaii 9 días antes de la carrera para la aclimatación al calor y humedad de la isla. Estar en Kona para race week es algo increíble y que cualquier amante del deporte goza a concho. El sólo hecho de estar ahí ya me daba motivos suficientes para estar totalmente agradecido y despertarme todas las mañanas con una sonrisa de oreja a oreja.

Como siempre, los días anteriores al Ironman preparé un plan de carrera muy detallado con la estrategia de lo más general a lo más particular (ritmos, nutrición, hidratación, suplementación, etc.). Más adelante explico parte de esta estrategia para cada una de las disciplinas. En general me sentí muy bien toda la semana, lleno de energía y con muchas ganas de que llegara el día de la carrera.

La carrera

El día de la carrera me levanto a las 4am, tomo desayuno y parto a transición a revisar las ruedas, cargar nutrición, etc. Son las 6am y ya tenía todo listo. La partida nuestra era a las 7.05am, y no podíamos entrar al agua a calentar hasta las 6.40am. Para mí, estos minutos antes de la partida en cualquier carrera son cruciales. Creo es el primer momento del día para canalizar las energías con pensamientos positivos. Me doy unos minutos para mirar alrededor, ver donde estoy y absorber el momento; ver el Kona pier lleno de bicicletas, los helicópteros sobrevolando la partida, los cientos de triatletas preparándose para partir y pienso lo afortunado que soy de estar acá. Lo afortunado que soy de estar en la partida de la carrera que hace sólo unos años me inspiró a hacer este deporte. Lo afortunado que soy de representar a Chile. Lo afortunado que soy de tener la salud y poder hacer algo que tanto me apasiona. Con el corazón lleno de energía y con una sonrisa gigante a las 6.40am empiezo a bajar las famosas escaleras por las que más tarde vamos a estar subiendo y me voy a calentar.

El nado

Son las 6.55am y quedan sólo 10min para partir. Me ubico en primera línea bastante tirado para el lado izquierdo. Miro para atrás y veo a cientos de gorros azules flotando en el agua listos para partir. Después miro para abajo del agua y veo un par de buzos sacando fotos. Se escucha el animador diciendo que cada vez quedan menos minutos. Que estamos a 5mins. Ahora a 3min. Ahora a 1min. Y de repente BOOM, el cañonazo de la partida.

La estrategia para el nado era bastante simple. Los primeros 300-400 metros ir al 95-100% para no quedar atrapado y después tratar de ir en un grupo a un ritmo fuerte, pero aguantable. Parto bastante fuerte, con mucha cadencia y pataleo. Las pulsaciones se pegan un gran salto, pero logro mantenerme relativamente adelante y en ningún momento atrapado (que es uno de los principales desafíos de la partida en masa de Kona). Ya más o menos a los 500m empiezo a bajar el ritmo y empiezo a nadar con un grupo. El resto de la natación sin inconvenientes, excepto que tragué MUCHA agua. Salgo en 58 min clavados sintiéndome muy bien.

La bicicleta

Para los 180kms de bicicleta la estrategia era un poco más detallada que la del nado. Utilizando el programa Best Bike Splits, con Michael (Lovato, mi entrenador) armamos escenarios considerando los distintos segmentos de la carrera y potenciales condiciones del día. Michael dividió los 180kms en 7 segmentos y para cada uno asignamos una potencia objetiva y techos para no sobrepasarme en los watts. Decidimos ir por algo más conservador que agresivo, para llegar con las piernas lo más frescas posibles al maratón. La idea era promediar alrededor de 265w que era algo con lo cual sabía me podía bajar muy bien a correr.

Parto la bicicleta y a los 3kms la primera piedra en el camino; se me cae la caramayola con mi nutrición! Pienso en el “plan b” que es agarrar las botellas que están en la estación de special needs, pero aún faltaban más de 95 kilómetros para pasar por ahí. No es la primera vez que se me cae la nutrición en una carrera, pero Kona tiene ciertas particularidades. En otras carreras simplemente hay que reponer los carbohidratos que se llevan (vía tomando Gatorade o lo que den en la carrera) pero en Hawaii, dada la humedad y calor, hay que reponer también dosis muy altas de electrolitos (esto depende de cada uno y cuanto uno transpira, que en mi caso es mucho). Para dar una idea de magnitudes, la cantidad de Sodio y Magnesio que incluyo en mi nutrición para carreras húmedas como Kona, es más de 5 veces lo que usaría en una carrera con condiciones regulares, como Pucón. Dado lo anterior y como SOS, traía conmigo un par de pastillas de sal que algo me ayudarían a mermar el déficit de electrolitos hasta que llegara a special needs.

Sigo pedaleando muy atento a pasar por el primer puesto de abastecimiento y agarrar un Gatorade. Antes de que se me cayera la nutrición, tenía contemplado tomarme 3 Gatorades durante la bici, pero ahora iban a tener que ser 6! Haciendo el cálculo con los puestos de abastecimiento que quedaban hasta special needs, iba a tener que pasar por todos. Llego al primer puesto de abastecimiento (que estaba muy congestionado) estiro la mano para agarrar el Gatorade y lo tomo. Sigo pedaleando y a los pocos segundos se me acerca un juez y me dice “Blue Card for Blocking”. No lo podía creer... nunca me habían dado ni una advertencia en una carrera y en Kona, entre todas las carreras, un penalty! No quise siquiera desgastarme alegado (uno siempre cree que no tiene la culpa, pero puede que entre el tumulto de gente y el no querer quedarme sin Gatorade tapé a alguien que quería pasar… pero que claramente no fue mi intención). En fin, sigo pedaleando y pienso “1 minuto no es nada así que vamos”. Llego al penalty tent unos kilómetros después y les digo “I got a Blue Card for Blocking” y me dicen “Ok, 5 minutes starting now”. Quede para adentro, ya que estaba convencido que sólo Drafting y Littering (basura) eran 5 minutos, pero estaba equivocado… Fueron los 5 minutos más largos de mi vida! Veía como todos pasaban y mientras tanto pensaba cual debería ser la estrategia saliendo de ahí; (i) seguir al ritmo y watts planeados o (ii) subir los watts y compensar el tiempo perdido. Elegí lo segundo.

Seguí la carrera, con muy buenas sensaciones, pero sabiendo que estaba empujando un poco más de lo que tenía planeado. Llego a Hawi donde doy la vuelta e inmediato está el special needs, donde sí o sí tenía que recoger la nutrición que se me había caído. Llego y grito “number 1681 1681 1681”… y nada. Paro, desengancho pedales y de nuevo “number 1681 1681 1681”… y nada! No lo podía creer, ésta si que era la guinda de la torta! Me doy cuenta que no encuentran mi bolsa, engancho pedales y vuelvo a la carrera. Empiezo a hacer los cálculos de la cantidad de Gatorade que tengo que tomar para llegar a los números de electrolitos (sobretodo sodio) que tenía planeados y me doy cuenta que voy a tener un déficit.

Los kilómetros finales como es típico de Kona, luchando con el viento y ya llegando al kilómetro 150 se empieza a sentir el calor. Y mucho. De ahí cada pasada por un puesto de abastecimiento era tratar de agarrar una botella de agua, no sólo para tomar, sino que principalmente para echarse en el cuerpo y en los pies que ardían con el calor. Termino la bicicleta en 4 horas y 52 minutos, bastante contento, en especial considerando todos los percances.

El maratón

Al igual que el ciclismo, el maratón la dividimos en segmentos con distintos ritmos objetivos para cada uno, monitoreando de cerca las pulsaciones y potencia (usando Stryd) para no pasarse de revoluciones y ver como el cuerpo iba reaccionando (como dato anecdótico el monitor cardíaco por algún motivo me dejo de funcionar en el trote… nunca me había pasado y le había cambiado hasta pilas nuevas antes de la carrera, pero a pesar de reiniciarlo varias veces mientras corría, no hubo caso).

Empiezo a correr relativamente cómodo y hasta la subida de Palani (primeros 16kms) iba casi clavado en lo que habíamos planeado de pace con Michael (en torno a 4:05-4:10/km), pero sintiéndome un poco más exigido que lo que tenía planeado. La idea era hasta ese punto ir muy cómodo, con bajas pulsaciones para en la Queen K empezar a apurar el ritmo. 

Llego a la Queen K y empiezo a acelerar. Hago ese primer kilómetro en 3:55/km y me doy cuenta que me cuesta muchísimo. Trato de seguir a ese ritmo pero el cuerpo no me responde y empiezan todas las “banderas rojas” de que algo no anda bien; siento que mi temperatura corporal esta fuera de control, el cuerpo me pide sal a gritos y empiezo a sentir fuertes calambres en las piernas.

La Ejecución Final

Estas “banderas rojas” tarde o temprano, de una forma u otra, siempre llegan en un Ironman (y sobre todo en Kona), pero en este día (probablemente por todos los percances en la bici) se adelantaron bastante a lo que tenía esperado. Y así empiezan los kilómetros más duros que me ha tocado correr. Llevo más de 7 horas compitiendo y todavía me quedan 22kms por delante.

Pero aquí empieza lo que hace que este deporte, y en especial esta distancia, sean tan únicos. Es saber que lo que pase por tu cabeza, y como controles los pensamientos que pasan por tu cabeza, van a definir como terminas y si es que terminas. Es saber que vas a tener que encontrar los mecanismos para bloquear el dolor físico que vas a sentir. Es saber que vas a tener que recurrir a cada elemento de tu espíritu para seguir avanzado y luchando para dar cada paso. En definitiva, es saber que la “cabeza” de aquí en adelante toma el control y el cuerpo pasa a segundo plano.

Y para poder ejecutar esta estrategia y poder controlar la cabeza, tienes que estar 100% convencido el por qué estás haciendo esto. Y por muy loco que suene, estar convencido que entre más te cueste, más te duela y más luches para terminar, más gratificante va a ser cruzar esa meta. Creo es un buen reflejo de la vida y de que cuando las cosas son más cuesta arriba y difíciles, más se disfruta cuando se logran.

Sigo corriendo y el cuerpo me está pidiendo a gritos parar. Cada paso en el concreto lo siento desde las pantorrillas que están totalmente acalambradas, pasando por la espalda y hasta la nuca. Pero pienso en todo lo que he sacrificado para llegar acá. En la Paloma que me debe estar esperando en la meta. En mi familia que deben estar pegados al computador viendo cómo voy. En todos los Chilenos que deben estar siguiendo la carrera y alentando a la distancia.

Y así empiezan a salir fuerzas para avanzar, avanzar y avanzar. Entro al Energy Lab, doy la vuelta y empiezo el camino de vuelta con 12 kilómetros por delante. Cuando me van faltando 7 kilómetros, el dolor físico y los calambres llegan a su máximo y me doy cuenta que bajar las 9 horas va a ser cuesta arriba. Para no caminar empiezo a hacer los cálculos y ver a cuanto necesito correr para bajar 9hrs 10mins. Se veía cuesta arriba pero no imposible. Aprieto los dientes y empiezo a meterle. Llego al pueblo y 500 metros antes de la meta veo a la Paloma que me pasa la bandera de Chile. Todos los dolores desaparecen por un momento y se me llenan los ojos de lágrimas. Cruzo la meta en 9 horas y 9 minutos, como #6 del mundo en mi categoría y #57 del mundo general, con un sentimiento de haber dado la batalla de mi vida.

Pensamientos finales

No me canso de decirlo, pero me considero extremadamente afortunado de poder hacer algo que tanto me apasiona. Y me siento extremadamente afortunado de haber tenido días en mi vida donde he podido sentir plenamente lo que es la felicidad. Uno de estos días fue el pasado 14 de octubre.

Y esto al final poco tiene que ver con el resultado, posición o tiempos en que uno llega. Pero sí tiene todo que ver con el camino que te lleva a cruzar la meta. Toda la planificación y ejecución en los meses que llevaron a la carrera. Las levantadas a las 5am. Los largos en bici de 8hrs. Las semanas de entrenamiento de 30hrs+. Los trotes de 35kms en trotadora escuchando una sola canción. Las horas y horas de masajes, sauna y tinas de hielo. El haber pasado por todo esto y haber absorbido el proceso con energía, disciplina, perseverancia y pasión, es lo que hace cruzar esa meta algo tan gratificante.

Ahora si bien fue un día espectacular y que nunca se me va a olvidar, estuvo muy lejos de ser una carrera perfecta. Me quede afuera del podio por un par de minutos y eso me dejo con “hambre”. Y MUCHA. El próximo año espero estar de vuelta más preparado, más fuerte y con un solo objetivo: dejar a Chile en lo más alto!

Por último agradecer a todos los que me apoyaron y acompañaron en este proceso; a Hickies, Xterra Chile, Pizzería Tiramisú, Rudy Project USA, Youtopia, Medpro Clínica, Compressport, Stryd, a mi entrenador Michael Lovato por toda la planificación estos meses y sobre todo guiarme y empujarme día a día, a todos mis compañeros de entrenamiento del Team Lovato en Boulder, a Rubén y todo el TYM en Chile que a pesar de la distancia son un constante apoyo, a Felipe Araya por toda su ayuda con la nutrición, a mis socios en Tyndall, a mi familia y en especial a mi Paloma que sin todo su entrega y cariño nada de esto sería posible.

Si llegaron hasta aquí, muchas gracias por leer. Y si los puedo dejar con un mensaje es que nunca es tarde en la vida para buscar lo que les apasiona y hace feliz. Y que no hay que tener miedo de luchar y perseguir los sueños que uno tiene, por muy locos e inalcanzables que parezcan. A veces se logran, y a veces no. Pero el camino que se recorre mientras uno los persigue, es lo más importante. Haciendo de la vida una continua aventura llena de momentos increíbles que hoy ni siquiera sabemos van a ocurrir. Un libro donde cada nuevo capítulo lo vamos escribiendo cada uno de nosotros. Y donde la mayor felicidad viene en el camino de perseguir nuestros sueños.

Un abrazo a todos!

Eduardo della Maggiora

Fecha de la carrera: Sábado 14 de octubre de 2017

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