Marcelo Cárdenas: Ironman Brasil 2010


Nunca escribo sobre las carreras, pero ya que la ocasión lo amerita, esta vez lo haré. La cosa partió en Santiago, cuando con Víctor Flores y Jorge Román, profesional para los amigos, emprendimos rumbo a la tierra de la felicidad, el día jueves 27 de mayo. Llegamos a Floripa sin novedad, armamos las cletas, que con el “enchulamiento”, ya eran más que bicicletas de triatlón. Después, cenamos en compañía del mejor carbohidrato simple, una chela y al sobre. Al otro día, los pronósticos no eran los mejores, el agua la tiraban con balde, como dicen en el sur, así fuimos a nadar y mover los “sohues” pa´ sacarse el viaje. Como llovía, aplicamos la técnica “Sargent-Jacob” con el traje puesto, lo cual significó pasearse por Floripa como dos cuadras con el traje puesto para llegar a la playa, onda “ridículos”. En mi caso, ya me sentía mejor de la fuerte gripe que tuve en la semana y la motivación me estaba llegando. Posterior al chapuzón, con profesional fuimos a retirar nuestro kit (número, etc.), mientras el agua la seguían tirando con balde. Así pasó el viernes hasta la tallarinata, donde nos juntamos todos y comimos pasta una vez más.

Y llegó el sábado, para variar yo despierto desde las 6am… ya veía como los “rookie-ironman” se comenzaban a poner nerviosos y no encontraban que arreglar a su bici o equipamiento. En la tarde, fuimos a dejar las bicis y se esperaba una jornada con mucha lluvia el día de la carrera, por lo cual nos pasaban una bolsa para cubrir la bici. De ahí pa´ la casa y en mi caso la última ingesta de carbohidratos y a las 20hrs acostado. El domingo, día de la carrera, alza a las 04:30, mi buen café, mis 5 panes con mermelada de “abacaxí”, agarrar las bolsas “special needs” y a lo que vinimos.

Nos subimos a un transfer y llegamos al parque cerrado, como siempre, ya nuestros camaradas argentinos estaban en su totalidad. Carlos, con sus nervios estaba dando “jugo” y preguntaba donde dejar sus bolsas de special need. Por mi parte, tranquilo con mis pailas, paseándome por el parque cerrado y escuchando kaleidoscope de Tiesto. Nos sacamos un par de fotos con Ariel y profesional, posteriormente nos dirigimos a la playa. A esas alturas me había puesto el wetsuit de mi hermano, al cual le dije, antes de salir de Santiago, que por primera vez nadaría bajo 1hr en un Ironman, fui casi como Yolanda Zultana, antes de la carrera era sólo un sueño. En la playa veo a todos medios hiperventilados y Víctor hasta me retó diciéndome ¿dónde me había metido? Comenzaron a encajonar a los 1700 corredores y yo con mi experiencia haciéndome el “gil” quedé codo a codo con Galindez y 2 mujeres elite, al rato me percaté que éramos como 5 ó 6 gorras blancas, los elite llevaban azul, una de ellas era Ariel que estaba un poco más atrás.

Partieron, di un par de brazadas con los elite y se perdieron entre la espuma, sin embargo, al pasar el rato me doy cuenta que estaba en el segundo pack del nado, así me mantuve unos 10 minutos, iba medio exigido, pero creo que terminaba a ese ritmo. Al rato un “pastel“ se corta y desarma el tren, en unos segundos veo como disminuía mi velocidad y aumentaba mi cansancio, aparte de quedarme nadando literalmente solo. Intenté pillar, pero me dolía el diafragma de tanto ponerle en la salida. Preferí soltar y mentalizar en conservar la técnica del nado. Al salir a la playa para el retorno, me doy cuenta que el grupo de adelante se tira medio “chueco” a la boya, me voy directo y los agarro justo en la misma, aquí me percato que no voy tan mal en el agua, ya que comienzan a aparecer 3 gorras azules de mujeres elite. Salgo del agua y no lo podía creer, mi buen Timex marcaba 55minutos, me pongo a gritar y la gente me miraba con cara de extrañeza, mientras pensaba que la primera promesa de bajo la hora estaba OK. Además, que no debía estar lejos de Ariel.

Arriba de mi Argon doy un par de pistoneadas y veo que no andaba con muchas pilas y como no quería excederme muscularme, me mantengo a un pulso promedio de no más 155, siendo mi habitual en carrera 170. Me sentía medio aletargado y no era el día para hacer las 4hrs50, lamentablemente. En la subidas descansaba y me subministraba mis píldoras, magnesio, antiácidos, sal y potasio. Mientras que en las bajadas le metía con todo, en una de esas casi no la cuento, porque con la emoción agarro 74km/hr y el viento desestabiliza a la Argón, perdiendo el control de la bici, sólo atino a mirar de reojo para atrás y así pasarme a la pista de autos para no terminar ensartado en una barrera new jersey. Mientras tanto, seguí con mi pauta de alimentación de 60gr a 90gr de carbohidrato x hora, lo cual me llevó “servirme” el coctel de 6 geles, 3 power bars, 4 botellas de Gatorade y 4 de agua, durante la bici. Antes de bajarnos, en un retorno, Ariel se ríe de mí y me dice:”y donde quedó el km70”, porque el día anterior le había dicho que nos encontrábamos en ese punto, como no me sentía bien preferí guardar “pernil” para la especialidad de la casa.

Llegó la hora de la verdad y veo como el primer objetivo de llegar a la meta comienza a chequearse, en la transición aprovecho de pasar a los ”químicos”, por eso me mandé 4:30min de transición. Salgo con la 3ª de las mujeres elite en 6hrs13min y dije aquí está mi pacer, graso error, partió corriendo bajo 4min x km, lo cual me percaté en el 2km y “regulé” la emoción a 4:10 hasta la zona “de cuestas” y llegando a la “pared” la subo caminando con toda calma, mientras, comienza el diluvio en Floripa. A todo esto, mi cabeza comienza hacer todo tipo de cálculos, para llegar en los firmados, antes de salir de Santiago, 9hrs 30min. Me empiezo a preocupar, porque no alcanzaba a Ariel y mi pulso era demasiado bajo, 147, siendo que yo en el trote voy bordeando los 180, pero no podía meterle, no sé que me pasaba, al rato con la lluvia me suelto y logro meterle en Canasveiras. En el cono de retorno Ariel está a metros. Adelanto a Ariel y le deseo el mejor de los éxitos y sigo mi carrera en pos de los 9:30. Llega la zona de cuestas, que ahora eran más bajadas que cuestas, aquí me encuentro con Víctor, que venía muy concentrado y a Carlos, a su caza, medio turnio. Al llegar a la media, me cruzo con Boris, que venía al ritmo de Daddy Yanky, ya que se movía más que canasto de guatitas. De igual modo, empiezo a divisar una figura femenina conocida, sí, era la misma que me agarró a palos a 4 x km, jeje dije, ahora me toca a mi… la pillo, le acoto un par de palabras, ánimo y nos fuimos así un par de kms. En la media maratón, mi alerta de “químico” no da más y sin ni un tapujo en plena calle repleta de gente, procedo. Empiezo a correr nuevamente y me viene un “soponcio”, upps y faltaban 2km para la special needs, donde tenía 2 geles, pero justo paso donde se encontraba Rubén con la Sylvia, Rubén se percata que me había largado la 3ª mujer elite y mi ritmo era medio fúnebre. Yo le grito “comida, un gel”, al rato lo veo aparecer con uno y resucito, vuelvo en la ruta y mantengo el ritmo de alrededor de 4:40 el km, lo que se ajustaba a mi planificación. En ese momento, me acuerdo que no había visto a Pepe, profesional y pinteli (Pinto), me pregunto qué será de ellos.

Llegué a la última vuelta y en el km 35 mis lesionados cruadrieps, comienzan a sentir pequeñas molestias, comienzo a bajar el ritmo y me acuerdo de los 70.3 y digo “si los corro con estas molestias 10km, como no voy aguantar 7km”. Aquí paso a Hans y le doy mis “parabens” gritándole que iba para las firmadas y retiradas 9:30…

Fue así como llegué dando gracias al pulento, porque pensé que no llegaba a la línea de partida. La historia continuará el 2011, para la cual ya estoy matriculado. Para las estadísticas, en el trote me suministré 5 geles, 8 vasos de Coca, 10 vasos de agua y 2 panes. Sin estadísticas están las cervezas y caipiriñas que me mandé durante mi estadía pre y post ironman.

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