Maricruz Larrea: “Qué feliz estoy de haber seguido adelante y participar de este gran evento”


Race Report Mundial Ironman 70.3 Niza 2019

Participar en un mundial es siempre un honor. En mi caso esta es la segunda vez, y las expectativas estaban puestas de acuerdo a lo vivido en Sudáfrica el año pasado. Sin embargo, al poco tiempo de haber clasificado, por motivos personales no esperados, me vi en una situación que se hacía muy difícil poder entrenar. Ya que tenía mucha ambición para este año, al ver opacado mis planes pensé en retirarme de la carrera, en parte para no presionarme y en parte para esperar a otro evento que pudiera ir mejor preparada. Afortunadamente tanto Pani (coach de running y ciclismo), como Germán (coach de natación), me propusieron tomarlo con calma y no tan seriamente, que se podía llegar a la carrera para ir a vivir la experiencia y me subieron el ánimo para seguir adelante. Que suerte tuve de haber tenido el apoyo y la paciencia de tremendos entrenadores y amigos, que empujaban cuando era posible y ajustaban los entrenamientos cuando no lo era.

Qué feliz estoy de haber seguido adelante y participar de este gran evento. Lo mejor de los mundiales ha sido poder vivir esta experiencia con la familia y los amigos. Aunque los mandé de paseo los días previos a la carrera, para que yo pueda dedicarme a lo mío, saber que están listos para apoyar en lo que sea es muy reconfortante.

De la carrera misma en resumidas palabras, muy dura. Creo no hay carrera que no sea dura, porque de lo contrario quiere decir que uno no entregó todo lo que tenía. Los 1.250 metros ganados en altura en el ciclismo y el calor durante el trote fueron un desafío para mí. Al llegar en la mañana corría mucho viento y el mar se notaba agitado, traté de no prestar atención para no amedrentarme y tener la mente relajada. El desorden del proceso de partida, tratando de entender dónde entrar y salir de los distintos sectores de las áreas de transición ayudó para enfocar mi mente en otra cosa, luego al corral.

A pesar de no haber sido mi mejor nado, se me pasó rápido. El pedaleo fue bello, pero cabreador, antes de terminar la larga subida ya quería que partiera la bajada, porque la postura me tenía chata. Por fin partió la bajada y a los pocos metros se me cayó la tapa de la caramagiola torpedo, por un segundo pensé en parar a recogerla, porque sabía que el resultado de eso sería perder casi toda el agua en los baches y me costaría mucho tomar agua de las botellas porque soy ñurda, tengo problemas de estabilidad y coordinación. Dicho y hecho, al terminar el pedaleo me sentía un lollipop de lo pegoteada que estaba luego de que el líquido isotónico saltara por todos lados. La bajada estuvo entretenida, muy técnica con una mezcla de trayectos donde se podía agarrar velocidad y curvas cerradas. Antes de llegar al último plano ya me sentía tullida y quería pararme para cambiar la postura ¡tenía ganas de partir el trote!

Llegué a la transición, entré al parque cerrado, iba llegando a colgar mi bici, me desabroché el casco y llegó una señora muy seria hablando en francés algo que yo no entendía. Me dije a mi misma “no sé qué quiere, seguro es una voluntaria que me quiere decir por dónde seguir”, como sabía a donde tengo que ir yo sigo no más ¡pero no! ella se paró frente mío y me impidió pasar. Seguía hablando por mucho rato y yo sin entender nada, en eso miro a otro voluntario con cara de ¡qué onda! Él se acercó a ayudar y por fin me dice que la señora dice que me tengo que abrochar el caso y que debería tener mi número adelante. Por un segundo traté de hacerles entender que recién me había desabrochado el casco, después de haber entrado al parque cerrado, y que la regla del ciclismo es tener el número en la espada, pero luego del primer intento me di cuenta de que era más rápido abrochar el casco y ponerme el número adelante, que ponerme a discutir con ellos.

Partí el trote y me sentía muy bien, estaba feliz, pensaba en lo afortunada que era por estar corriendo en la costa azul, lo que me había costado este proceso y que ya sólo quedaban 21 kilómetros para celebrar. Pero a los pocos kilómetros empiezo a sentir el calor, nunca había sido buena para correr y el calor me mata. Traté de mentalizarme y de buscar distracciones. Empecé a escuchar gritos por Chile y dije esto se puede. Luego me di cuenta de que Paula venía atrás mío, ya que ambas manteníamos el mismo ritmo, empezamos a trabajar juntas ¡qué gran ayuda! Si no fuera por Paula creo que habría terminado caminando, me sentía superada, con ganas de vomitar y a ratos viendo puntitos. Nos íbamos turnando para marcar el paso y apretarnos mutuamente para no aflojar. Era un suplicio ver el mar durante toda la carrera y no tirarse al agua. Cuando quedaban pocos kilómetros para la meta por fin pude agarrar hielo para bajar un poco el calor y sacar el último esfuerzo para terminar. Llegué a la meta y escucho a Folo gritando para recibir las primeras impresiones y ya sabía que ahora si esto se había acabado. Por un momento dije “nunca más hago triatlón”, pero al parecer esto es como un parto porque luego el sufrimiento se olvida y uno quiere más.

Ahora queda agradecer a los que acompañan en el proceso; a Trichile que con la tremenda cobertura mantiene la barra en Chile informada y con sus fotos dejan lindos recuerdos para la posteridad; a la familia y amigos por el apoyo y compresión que cuando uno dice es solo un pisco sour ellos mismos dicen ya solo uno porque mañana tienes que entrenar; a los compañeros de equipo y entrenamiento que se han transformado en buenos amigos y que son los que animan a dar ese paso más aunque duela; en particular a mi hermana tri Coni que nos apañamos en estos últimos meses de lesiones y dificultades para entrenar; a sor Danilo por sus masoterapias milagrosas; a Pani y German que son grandes coaches; y como siempre a Shaun que está en todas y me tiene paciencia infinita.

Maricruz Larrea

Fecha de la carrera: Sábado 7 de septiembre de 2019

Volver

Publicidad
Publicidad

Ranking Trichile

Quién está?

There are currently 0 users and 14 guests online.