Sandra Bordoni: “De Maratonista a Triatleta”


Race report Ironman 70.3 Pucón 2019

Por dónde empezar, por el principio tal vez… Pucón 2018, tercera vez que íbamos un grupo de runners (maratonistas) de barra a animar a los triatletas de nuestro equipo Road Runners, tanta energía y entusiasmo, es contagiosa y entre broma y en serio dije… “próximo año la corro”… así en un acto impulsivo y alocado, en abril apreté “ENTER”… a los minutos recibo: ¡Enhorabuena! Ya se ha registrado en 2019 IRONMAN 70.3 Pucón!!!

¿Por qué? ¿Para qué?

Múltiples razones: para desafiarme, para experimentar, para conocer mis límites (existen?), curiosidad. Porque no se vivir esta vida si no es con pasión y una cuota de locura.

Primer obstáculo… EL AGUA… pequeño gran detalle que no consideré con suficiente seriedad, odio al agua, me ahogo en el agua. Así que debía superar mi aversión y aprender a nadar sin ahogarme.

Carito Trewella de Proswim tuvo la difícil misión primero, enseñarme a “amigarme” con el agua y segundo, salir en un tiempo “razonable”. Mis coach en Road Runners, Patricio Rodríguez y Pablo González, con dedicación y paciencia me trasmitieron toda su experiencia, no sólo con la preparación técnica, sino a sensibilizarme con la bici, convertirla en mi aliada. Respeté el plan a raja tabla. Soy alumna aplicada pero complicada, entre medio corrí el maratón de NY (2 meses antes de Pucón). Entrené con dedicación y disciplina. Respetuosa de mis limitaciones, sin maltratarme. Los años y las lesiones me han enseñado que hay que quererse y no destruirse en los entrenos. Fue duro, lo sabía, eran 3 disciplinas. Muchas veces con ganas levantarme tarde, hacer otra cosa. Siempre al debe con el tiempo. Pero la decisión estaba tomada, si lo iba hacer, lo haría bien. Consiente, con alegría, sin quejas.

Llegó Pucón, todos se veían súper pro, experimentados, con varios Pucones y triatlones en el cuerpo, para mi… debut en la distancia y en Pucón. Pura fe no más. A ratos me atacaban oleada de miedos y dudas. ¿Qué hago acá? Debí haber practicado en aguas abiertas, debí haber partido en una carrera más fácil… Otros, en cambio, 1000% segura. Había hecho todo como debía. Me sentía fuerte. Sin embargo los fantasmas de la inexperiencia me perseguían…

Día D, el momento de largar. Extrañamente tranquila. Los fantasmas y miedos quedaron en la playa. La experiencia de 11 maratones en el cuerpo eran mi fortaleza y decidí enfrentar esta prueba de la misma manera, un paso delante del otro, un km a la vez, sin apuro, en equilibrio mente-cuerpo. Primero enfocarme en los 1.900 metros de agua que tenía por delante, que resultaron ser muchísimo más difícil de lo que esperaba. No estaba preparada para los puñetazos, patadas, que me pasaran por arriba. “Que no te importe sigue nadando, no pares”, “tienes que salir del agua como sea” me repetía… al fin la arena, se acabó… escucho que Pato me grita “sácate el traje!!!” Verdad!!!

Move Sandra move!!!

Me esperaban los 90 km de bici, concentrada al máximo para no cometer errores que me podían costar una caída, con la tranquilidad de las muchas horas y kilómetros entrenados, repasando todas las recomendaciones de Pato y Pablo, “no te pases, no mires la velocidad, no mires la hora, siempre cómoda, guarda energía, cuida las piernas, come, come y come”, entré en esa sincronía que solo lo había logrado corriendo, control de la respiración, cadencia, ritmo, bici-mujer fundidos en uno, se me hizo corto.

Ya en la T2, superadas el agua y bici, venía la recompensa, 21 km de trote… felicidad máxima. Ni la península fue lo suficientemente dura para quitarme la alegría de sentir que estaba donde había soñado estar. Supe que lo había logrado cuando en cada bajada mi mirada se cruzaba con la de Martin …“dale mamáaaaa!!!” a un lado de la calle y la de Pablo… “dale flacaaaaa!!!” al otro…. los gritos de ánimo de amigos durante todo el recorrido ayudaron a mantener la energía a tope con la seguridad de saber que siempre seremos recibidos como héroes, sin importar otra cosa más que llegar a la meta sanos y salvos.

Lo soñé, lo soñé… y se hizo realidad.

Lo disfruté a morir!!! Un gran descubrimiento en mi vida y con muchas ganas de seguir aprendiendo.

La sorpresa…. El MUNDIAL… llegó como un regalo y estoy agradecida de la vida por la oportunidad.

Gracias Pablo por motivarme, por cuidarme, por ser mi inspiración y mi amor.

por Sandra Bordoni - Road Runners

Fecha de la carrera: Domingo 13 de enero de 2019

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