Timothy Taffe: “La emoción y alegría son mayores y rompí en llantos de emoción”


Race Report Patagonman 2018

Después de casi una semana de correr el Patagonman, me decidí a escribir una reseña de lo que yo viví para poder enfrentar este nuevo desafío personal.

Siempre he sido una persona decidida para mis propósitos, desde muy chico me dijeron que era muy porfiado y como decimos los chilenos un “weon machuca”.Para algunas cosas es muy bueno y para otras no tanto, pero en el caso del deporte creo que es una tremenda ventaja de ser una persona machuca, ya que pasas por obra de magia a ser perseverante y para todos los que practicamos deporte, y sobre todo triatlón que es una disciplina muy demandante en todo ámbito de cosas (especialmente familiar), es una fortaleza.

Cuando se abrieron las inscripciones para esta tremenda carrera pensé en inscribirme.

Tenía un año para seguir entrenando, tiempo más que suficiente para enfrentar el Patagonman Xtri, con entrenamiento, constancia y fe en mí mismo estaba seguro que lo terminaría.

Fueron muchas horas de entrenamiento y mis amigos y familia lo saben muy bien.

El principal desafío era el nado en aguas gélidas pensé; por esto gran parte del año me tiré a nadar en el tranque a las 6 am para tratar de igualar lo que se venía, agua muy fría y oscuridad al principio para terminar nadando con luz.No fue fácil, pero después de un tiempo ya te acostumbras y es más normal y no tienes susto a nadar sin ver.

Para el segmento de bici estaba bien, muchos fondos y rodillos duros para enfrentar los 2.500 metros de altimetría y los 180 km de bici.Creo que es mi pequeña fortaleza, no es que sea bueno, sino que es en lo que menos malo soy, así que con eso me tiro nomás.

En el trote una lesión en la rodilla me impidió poder entrenar de forma normal y resigné practicamente la carrera a un trote suave para poder terminarla.

El día que parece tan lejano siempre llega y con él también los temores.Nos levantamos a las 12:30 en Coyhaique para llegar temprano a Puerto Chacabuco.Cuando llegamos y vi el transbordador me puse muuuchhooo más nervioso, las largas horas de entrenamiento parecían insuficientes para enfrentar el viento y oleaje del mar, pero los minutos pasaban. Entre la organización de la bici y la postura del traje de neopreno nos dieron las 4 am, ya apunto de tener que entrar al transbordador.Ni les cuento la verdadera angustia y nerviosismo que tenía, afortunadamente siempre tienes un amigo que te anima y este fue Carlos Newman que me dijo "entremos nomás weon, vamos!!"

Con este tremendo ánimo entramos de los primeros al transbordador, el tiempo se pasó volando entre elongación y nervios, y de repente me vi frente a la puerta de salto, un salto a las aguas frías y oscuras, un salto a las corrientes, un salto a las olas, chucha que estoy haciendo??

Un salto a lo que entrené tanto tiempo, un salto de fe en uno mismo, así que vamos nomás. Salté dentro de los 4 primeros al agua, creo que más por nervios que nada. Sorpresa!!!! El agua no estaba tan fría, cosa muy buena para todos los competidores.Nos dieron la partida con una tremenda sirena y enfocamos a la luz roja de una embarcación, que se veía muy lejos, nadando tranquilo pero a ritmo traté de mantenerme en el grupo, después de casi 30 minutos iba solo, lo único en que pensaba es que los otros eran muy buenos nadadores y que no me sacaran tanta ventaja, sorpresa!! Termine los 3800 mts en 1 hora 18 minutos, dentro de mi tiempo.

La transición fue increíble, al igual que muchos corredores yo me cambié toda la ropa mojada, con un pequeño espectáculo para los presentes quedé en pelotas tratando de ponerme ropa seca, afortunadamente nadie se preocupaba del resto, pasó Piola!

Mi fuerte, que sigo pensando es la bici, no lo fue tanto. 1 pinchazo en el kilómetro 160 aproximadamente y las cuestas, el viento y los piñones mal elegidos me jugaron una mala pasada.Sin contar los 2.500 de elevación acumulada, pensé que me moría!!!

Al llegar al km 135 en el abastecimiento me lo tomé con calma, cambié de ropa, una buena comida que me dio mi soporte y vamos por la otra parte del pedaleo.Ellos querían hacer todo muy rápido y yo estaba RAJAAA!!!!

El resto está como entre nubes en el recuerdo, sólo imágenes saltadas, cuestas, viento, pasé a uno, me pasó, lo pasé... Se venía el último ataque de la cuesta más parada, en donde traté de darme ánimo con las palabras de mi entrenador "soy veloz", "soy el mejor" y seguí pedaleando. De repente apareció la cuesta del diablo, sorpresa, ya es pura bajada y empecé a pedalear más fuerte, esto ya terminaba.

Pero pinchazo... Por la cresta!Perdí varios minutos en cambiar la cámara y poder retomar el pedaleo.Me pasaron, me pasaron, me pasaron, todo el esfuerzo se perdió.

Terminé los 180 km en 7 horas y 8 minutos, ahora vamos a volar en el trote.

Después de cambiarme de ropa tranquilamente para tomar aire, comer y mentalizar los 42 kmque se venían, salí a correr unos metros con mi amigo Felipe, el ánimo y las palabras que me dijo me dieron energías para los primeros 10 km, así que se lo agradezco de corazón, pero se terminócompletamente cuando enfrentamos la subida al cerro, una pared bien grande. La caminé entera, y en el km 16 estaba muertooooo, ya enfrentaba las pendientes caminando y con suerte corría en las bajadas. En el km 20 un oasis en la carrera, el puesto de abastecimiento tenía Coca Colaheladas!! Me tomé seis vasos, y lo pagué más adelante, pero en ese momento nada importaba.En el km 30 ya me imaginaba la meta, nada me quitaría mi medalla. Me cambié de ropa, zapatillas y salí a correr con Juan Ignacio, mi soporte y marido de mi hija.Un gran compañero de trote en los últimos 12 km, que fueron 13 por desgracia.

Prácticamente caminando muchos minutos y trotando unos pocos nos fuimos aproximando a la meta.Se venían los últimos 3 km y ya no pude dejar de correr, con un tranco bien “pal gato” me iba enfrentando a los últimos metros de carrera, sentí los gritos de mi hija en la meta dándome ánimo, de mi amigo y entrenador Sebastián gritando como un loco por los pocos metros que faltaban y vi la campana, pensé en romperla de un solo golpe y se terminó!!

Crucé la meta, vi a mi hija, mi señora, Juan Ignacio, Sebastián… y la emoción y alegría son mayores y rompí en llantos de emoción. Un gran abrazo para todos los presentes que estaban en la meta y un gran recuerdo en el corazón de los que ya no están conmigo.

Yo diría que esta fue una tremenda carrera, pero sobre todo un gran salto en la fe de uno mismo.

Timothy Taffe

Fecha de la carrera: Domingo 9 de diciembre de 2018

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