Ricardo Cumplido: “Una experiencia que vale la pena vivir”


Race Report Giro del Lago 2017

Sin duda una gran experiencia fue la vivida el fin de semana en Puerto Varas con motivo de la segunda edición del Giro del Lago 2017 patrocinado principalmente por TREK. Y no solo por lo maravilloso que resulta recorrer el borde del lago Llanquihue disfrutando de hermosos paisajes, sino por todos los extras que ofrece esta competencia.

En efecto, Puerto Varas es a mi juicio una de las ciudades de Chile más amables con los turistas y visitantes. Su hotelería y oferta gastronómica son inigualables. La ciudad es limpia, bien diseñada y fácil de recorrer. Mi recomendación es venirse un par de días antes o quedarse después y aprovechar todas sus bondades. Con una buena guía turística descubrirán todos los encantos de Puerto Varas y alrededores.

Una cosa es recorrer el entorno del Lago Llanquihue y otra cosa es hacerlo en medio de 1.000 bicicletas en un ambiente competitivo. Digamos mejor que son decenas de pequeños pelotones que suman 1.000 bicicletas. Tampoco es tan competitivo. El ciclismo tiene ese ambiente de camaradería y de complicidad que no tiene el triatlón. Ir metido en un grupo, tratando de ser justos en la distribución del esfuerzo, velando porque ninguno se quede va generando un aire de compañerismo que se siente y agradece cuando las piernas flaquean. Un buen abrazo al final de la jornada es reflejo de este compañerismo. Lo curioso es que después del abrazo viene la pregunta ¿Cómo te llamas?

Estoy muy arrepentido de haberme inscrito en los 80K. La falta de entrenamiento y buenos fondos me hicieron pensar que 168K serían demasiado y que iba a sufrir innecesariamente. Sugiero que hagan un esfuerzo, se preparen y vayan por la vuelta completa.

La organización estuvo impecable. La entrega de números el día previo muy bien organizada con una buena expo donde aprovechamos de ver los últimos modelos de TREK y aprovechar de ponernos al día con las nuevas tecnologías, diseños y características técnicas. Aprovechamos de abastecernos de la alimentación e hidratación para la carrera. Disfrutamos de amenas conversaciones con decenas de amigos ciclistas y triatletas presentes en este desafío.

El día terminó con una muy aclaratoria y necesaria charla técnica. Necesaria porque la logística, en especial para los que corren 80K es notable. Debíamos llegar antes de las 7:30 al punto de partida (y meta) de los 168K. Subir las bicicletas a camiones. Esperar la largada de los 168K a las 8:00. Subir a buses que nos trasladarían al punto de partida en el camino que va al lago Rupanco. Identificar el camión con tu bicicleta. Bajar la bicicleta. Esperar que pasen los primeros pelotones de los 168K. A las 11 en punto se dio la largada a los 80K.

Inmediatamente formé parte del grupo de punta de unos 20 corredores. La mayoría juveniles del equipo Melipulli que impusieron un buen ritmo con mucho palo, por lo que había que estar atento y saltar oportunamente. Entre ellos éramos 3 de la categoría 50-59. Al menos eso parecíamos. Así durante 25 ó 30K. Mi ingenuo pensamiento en ese momento era que a ese tranco llegaba hasta la meta con el grupo y peleaba la de oro. Descubrí que perdía terreno en las bajadas y retornaba al grupo en las subidas. Hasta que en una de las tantas bajadas perdí la rueda y en la subida siguiente el grupo apretó y se alejó 100 metros. Fuimos varios los que nos quedamos y luchamos por los siguientes 5K por reengancharnos. Estuvimos a 20 metros, pero un nuevo apretón y ya no los vimos más.

Hacia la mitad del circuito éramos 4 que trabajamos relativamente ordenados intentando mantenernos en lo que pensábamos podía ser un Top 20 de la carrera. Pasábamos a decenas de los que venían por los 168K, ya con pocas piernas normalmente en solitario y en actitud de batalla perdida. Muy pocos se colgaron y los que lo hicieron duraban poco. Veníamos a 36-40 k/h en los pocos planos y hacíamos las subidas a ritmo controlado, muy conservadores. Faltando 10K en una subida larga mis compañeros de ruta se fueron. Abrieron una brecha de 20 ó 30 metros y luego en solitario es imposible pillar a un grupo ordenado de 3. Se iba mi pelea por el 2º lugar en la categoría.

Decidí defender el podio y enfrenté los últimos 10K con determinación y dejándolo todo. Seguí en solitario recogiendo descolgados. Pero no ayudaban. Cuando veo el letrero de los 5K, miro para atrás y veo un pelotón a 200 metros. Me paro en los pedales y empiezo a ponerle lo poco que me quedaba. El grupo se seguía acercando. Pensé que podía venir alguien de los 80K. Quizás alguno de la 50-59. No sabía, pero no me podía arriesgar. En los últimos kilómetros conseguí algo de ayuda y pudimos mantener al grupo perseguidor a raya. Sin embargo, se ve que embalaron porque en las fotos de meta están todos a mi rueda. Nunca supe. Llegué con los brazos en alto sintiéndome vencedor.

Después de una buena hamburguesa y cerveza artesanal local en el “campamento” post carrera se dio inicio a la entrega de premios. Finalmente fui 3° en la 50-59 con un tiempo oficial de 2:22:06. Utilicé una TREK Emonda SL5 que estoy testeando, que se comportó de maravillas, cuyo informe presentaré en los próximos días.

Este año la vuelta fue rápida. Quienes corrieron en el 2016, destacaban de este año la falta de viento y la buena temperatura lo que explicaría en parte las mejoras de tiempo respecto del año pasado. El ganador en 2016 fue Adrián Alvarado con un tiempo de 4:36:10. Este año Patricio Almonacid bajó esa marca en 10 minutos a 4:26:02. En el caso de las mujeres Paola Muñoz con 4:48:41 bajó en casi 20 minutos los 5:07:12 de Pamela Tastets de 2016. En general todos los que se repitieron el plato comentaban que habían bajado sus marcas y habían mejorado sus tiempos esperados.

El clima estuvo perfecto. La temperatura fluctuó entre los 9°C al salir del Hotel a las 7AM hasta los 20° al llegar a meta pasadas las 13 horas. Muy agradable para pedalear. El circuito con pocos tramos planos como pueden ver en la altimetría adjunta. Entre el kilómetro 15 y el 20, luego entre el 40 y el 50, pasado Ensenada y los 5K finales. El resto falsos planos, chorizo y cuestas cortas que incluso me hicieron poner plato chico 3 ó 4 veces.

En resumen, una experiencia que vale la pena vivir. Sin duda me prepararé para la vuelta completa el próximo año y organizaré unas breves vacaciones familiares para aprovechar la región.

Finalmente quisiera agradecer a José Tomás Noguera, Gerente General de Ultraman, organizadores de la carrera, no sólo por montar una carrera impecable, sino por su amabilidad, preocupación por los detalles y buena disposición con todo el mundo para aclarar dudas y solucionar eficazmente las contingencias.

Ricardo Cumplido

Fecha de la carrera: Domingo 06 de abril de 2014

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